sábado, 9 de febrero de 2013

Dejar fluir las palabras




Dejar fluir las palabras, abrazar los sentimientos.
Navegar en los ríos de la inquietud dejándose llevar por la sensibilidad.
Aspirar a lo inevitable, a lo básico que es la inquietud del alma.
Desbroza una a una, cada palabra descartando lo que no eres tu.

El vacío nunca ocupa el lugar de un todo, un todo nunca colma un alma.
Pasear por senderos, flanqueados por la frondosa espesura de la zozobra,
de un abismo cargado de ligaduras a las que aferrarse.
Hay que dejar fluir las palabras, hay que dejar que broten las espigas del suelo.
La tierra es el vientre fértil de la vida, la tierra es la clave.

Los surcos marcados en mis manos son caminos recorridos, y todos llevan aquí.
Al hoy, al ahora, a lo que soy.
Dispuesto a ser, sin olvidar lo que fui , pero a gritar lo que soy.
Sin duda hay que dejar fluir las palabras, hay que acariciarlas.
Hay que ocuparse al fin, de lo que nace siendo frágil, para que sea indestructible.

Que nadie guarde un silencio sobre lo que su alma grita.
¡Hay que abrir las ventanas!. Hay que despejar el sendero.
Hay que dejar que las palabras fluyan.

Javier Bernal Abellán
@ajopicao #Esoll